Mostrando entradas con la etiqueta Literatura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Literatura. Mostrar todas las entradas

viernes, 11 de mayo de 2012

Felación a la imaginación indumentada


Yo vuelo lentamente hacia París pero estoy amariconado perdido así que me pierdo locamente, voy, ¡Pumba! Caigo arriba estrepitosamente: "Flaubert, Bovary hecha una proxeneta, una ambigua puta, ¡Contra hombre nacido carca, velludo, gilipollas, elegantemente imbécil!", graznó como pidiendo empatía, siempre era histriónico ¡Puff! Cómele el caracol, maricón feriante. Asqueroso - Dirigiose soezmente contra mi rodilla apoyada sobándola mientras chupaba posesamente tu polla, "¡Perdón!" Terminó cantando, eyaculando vilmente entre mi perro y su pierna. Recé traumatizado gustosamente ¡Dios! "Miauu..." ¡Aag! Divorcio exprés, desearía París... Otoño, romanticismo... Dorado Sena, rebelde Mayo, erguido contra posibles censuras. Versos lunares salpican sábanas, superficies artificiales me atrapan dentro, volando hacia territorio edípico ¡Ay! Tebas maravillosa cae.

Álvaro Prados y Laura Nadeszhda Fernández

domingo, 19 de febrero de 2012

Mi día perfecto (No el de Lou Reed)


Hoy he recordado lo que era tener un día perfecto.
Contigo.
Estaba nervioso por ver como sería, y el día ha superado mis espectativas.

Empezamos bebiendo un té caliente mientras te enseño mi película favorita.
Veo cómo te gusta,
Cómo la sientes;
Me enternece ver cómo te emocionas con ella al igual que yo.

Me encanta mirarte para ver tus reacciones a la pantalla; tu cuerpo agitado no deja de moverse, la historia te absorbe.

Tus ojos azules se quedan clavados ahí, y yo deseo que se claven en mi...
Tengo que contenerme,
tener cuidado...
No estopearía esto por nada del mundo.

La película acaba, me miras emocionado, y mi pecho se agita.
No sabes la ilusión que me hace.

Después compartimos una cerveza en un trozo de Francia.
Me fascina oírte hablar, te lo dije el primer día.
Quiero pasarme horas escuchándote y mirándote emocionado.
Quiero saberlo todo de ti.

Las horas pasan mientras recorremos las calles compartiendo arte, inquietudes y fantasmas...
Yo no puedo dejar de escucharte.

Me siento tan cómodo contigo...Quiero compartirlo todo...

No puedo evitar decírtelo y ser un pesado y repetírtelo:

Me fascinas,
Me fascinas,
Me fascinas...

Entonces, en una pequeña calle, bajo la tenue luz,
Me paras,
Te miro,
Me voy a otro mundo mirando tus ojos azules...
Mi pulso se dispara,

"¿Me darías un beso?"

Y nos besamos...

Un beso tímido que me corta la respiración y me hace volar.
No puedo evitar tener miedo, pero me da igual.
Me atrapas,
Y nos abrazamos...
Haces que me olvide de todo.

Después seguimos andando y me llevas a casa.
Y sigo mirando tus ojos, que ahora se clavan en mi, que me atraviesan el cuerpo.
Y nos cogemos de la mano.
No quiero cortar esto,
No quiero...

Me hace gracia,
Yo que iba a estar solo...
Pero contigo es imposible.
No puedo.
No quiero.

Finalmente consigo bajarme del coche.
Y al acostarme siento la sangre espesa que corre por todo mi cuerpo,
y tengo una sonrisa estúpida,
y ya quiero volver a verte.

Entonces recuerdo a Lou Reed: Este es un Día Perfecto.
Perfecto.
Gracias.
Hacía tanto que no tenía un Día Perfecto...

No puedo expresarlo bien con palabras.
Así que luego intento calmarme y dormir, como decían en la película:
"Mañana será otro día"

Ojalá tenga muchos más así...
Gracias.



22-01-12

martes, 6 de julio de 2010

The Catcher in the Rye



"Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es dónde nací, cómo fue todo ese rollo de mi infancia, qué hacían mis padres antes de tenerme a mí, y demás puñetas estilo David Copperfield, pero no tengo ganas de contarles nada de eso."

Así arranca el último libro que he he leido, que ha sido definido de diferentes formas; El que causó más polémica en los años 50, el más prohibido, el favorito de muchos psicópatas...Estoy hablando de un clásico de la literatura moderna; "El guardián entre el centeno" de J.D. Sallinger.

La historia sucede en los años 50, en el barrio del Upper East Side de Nueva York. Está narrada en primera persona por Holden Cauldfield, un adolescente de dieciséis años perteneciente a una exclusiva familia que ha sido expulsado de la escuela privada Pencey por haber suspendido casi todas que emprende una absurda escapada por Nueva York para hacer tiempo antes de que sus padres se enteren. En esta escapada nos habla de sus encuentros con chicas, de lo mucho que odia el cine, de sus hermanos, de las relaciones con los chicos del colegio...

Holden ha perdido toda fe en el mundo en el que vive, se siente como un pez fuera del agua, y pone en duda todas, todas las leyes que la sociedad le dicta. Sólo parece guardar algo de simpatía hacia su hermana pequeña, Phoebe, pues es la única que lo mantiene alejado del mundo adulto.

Y he aquí lo genial de la novela; con un lenguaje coloquial, directo, sin tapujos, lleno de coletillas y dotando al personaje de un gran sarcasmo, Sallinger es capaz de guiarnos en un viaje por todos los rincones de la mente de Holden. Aunque aparentemente no sea más que un niño mimado resentido con el mundo, llegamos a saber que si viviera en otra sociedad que dictara menos normas, probablemente, Holden no se comportaría de esta manera.
Es un rebelde, alguien que ve más allá, no es un borrego, es un joven inteligente, con facilidades para las letras, sin embargo, su edad no le ayuda a averiguar su camino en la vida. Holden sabe perfectamente el hombre en el que no quiere convertirse, pero no sabe que es lo que quiere para su futuro.
Es por esto que Holden se ha convertido en un icono, un reflejo de la rebeldía juvenil, su idealismo choca contra la realidad en la que se encuentra. Por eso, aunque muchos lo hayan tachado como un instigador de masas, Holden sólo es una víctima de su educación y del mundo en el que se encuentra.

La magnífica creación de Sallinger del personaje de Holden ha sido lo que ha convertido esta novela en algo tan valioso con el paso del tiempo. Es la encarnación perfecta de la adolescencia, del antihéroe, del artista torturado por la sociedad.

En definitiva; no digo nada que ya no se haya dicho; "El Guardián entre el centeno" es un libro que todo el mundo debería tener en su estantería, es una de las lecturas que más he disfrutado, y que os recomiendo a todos que la llevéis a cabo, merece la pena, no soy el único que así piensa.